Descripción general

Los entornos acuáticos pueden brindar valiosas oportunidades de aprendizaje, pero también pueden presentar riesgos importantes. Una planificación cuidadosa y una supervisión eficaz son esenciales.

Esta guía se aplica a actividades que se realizan cerca o en el agua, como caminar por la orilla de un río o en la playa, realizar trabajos de campo cerca de estanques o arroyos, o remar o caminar en aguas tranquilas* y poco profundas**. No se aplica a la natación ni a otras actividades que requieran cualificaciones y equipos de seguridad o rescate acuático, ni a embarcaciones (barcos, etc.).

Si la actividad excede la definición anterior, se clasifica como una actividad de aventura acuática que requiere la aprobación del empleador.

Una preparación cuidadosa y una supervisión activa contribuyen a garantizar que las experiencias de aprendizaje en los márgenes de los cuerpos de agua sigan siendo seguras, atractivas y educativas para todos los participantes.

Planificación y gestión de riesgos

Antes de visitar una zona ribereña, conviene identificar los peligros y planificar las medidas de control adecuadas.

Se recomienda encarecidamente una visita previa, ya que las condiciones del agua pueden cambiar rápidamente debido a factores como la lluvia, las mareas, las tormentas o las temperaturas bajo cero. No se debe confiar en la experiencia previa en el lugar.

También deberías:

  • Consulta las previsiones meteorológicas y los horarios de las mareas cuando corresponda.
  • Busque avisos de advertencia o información de seguridad en el sitio.
  • Solicite asesoramiento a las autoridades locales, socorristas u otras fuentes de información fiables cuando sea necesario.
  • Esté preparado para implementar una actividad alternativa previamente planificada (Plan B) si las condiciones se vuelven inseguras.

Riesgos del sitio y del agua

Al evaluar una ubicación, debe tener en cuenta lo siguiente:

  • Puntos de acceso y salida seguros
  • Pendientes, terreno inestable o superficies resbaladizas
  • Barro, vegetación o piedras sueltas
  • Peligros ocultos bajo el agua, como rocas o escombros.
  • Fauna
  • Profundidad del agua y fuerza de la corriente

Las corrientes de agua con una profundidad superior a la de las rodillas pueden provocar fácilmente la pérdida de equilibrio. También conviene identificar los peligros aguas abajo, como presas, cascadas o árboles caídos.

En las zonas costeras, los riesgos adicionales pueden incluir mareas altas, corrientes de resaca, olas o arena inestable.

También se debe tener en cuenta la calidad del agua. La contaminación por aguas residuales, escorrentía agrícola o proliferación de algas puede representar riesgos para la salud. Los participantes nunca deben beber agua no tratada de fuentes naturales.

Supervisión y gestión de grupos

Las actividades que se realizan cerca de las orillas del agua normalmente requieren supervisión directa.

Debería:

  • Establezca límites claros y normas de seguridad.
  • Informar a los participantes antes de acercarse al agua.
  • Realizar recuentos de personal periódicos
  • Dividir los grupos grandes en equipos supervisados ​​más pequeños cuando sea apropiado.

Las actividades deben mantenerse estructuradas y se debe intervenir de inmediato si el comportamiento se vuelve peligroso. Los planes deben adaptarse o suspenderse si cambian las condiciones ambientales.

Enlaces para ampliar la información:

Las directrices nacionales de OEAP están disponibles en https://oeapng.info